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Cómo hacer un código QR para la carta de tu restaurante

La carta con código QR se quedó en muchos restaurantes y cafeterías porque ahorra impresión y permite cambiar precios sin rehacer la carta. Pero un QR mal pensado termina en clientes que no pueden abrirla, una carta en PDF imposible de leer en el celular o un código que deja de funcionar a los meses.

En esta guía verás dónde poner la carta, cómo hacer que el código no cambie aunque cambie el menú, qué tamaño necesita en la mesa y cómo comprobarlo antes de imprimir.

Actualizado el 20 de octubre de 2026

Primero, dónde vive la carta

El código QR solo guarda un enlace. Lo que el cliente ve depende de adónde lleva ese enlace, y hay tres opciones habituales:

  • Una página de tu web, por ejemplo tudominio.pe/carta. Es la mejor opción: carga rápido, se lee bien en el celular y la cambias cuando quieras.
  • Un PDF en Google Drive o un servicio similar. Funciona, pero el PDF tiene que estar pensado para leerse en pantalla vertical, no ser la carta impresa escaneada.
  • Tu perfil en una plataforma de reservas o de delivery. Es cómodo, pero la carta depende de esa plataforma.

Cómo cambiar el menú sin cambiar el código

Un QR estático apunta para siempre al mismo enlace. Eso es una ventaja si el enlace es tuyo: cambias lo que hay detrás y el código impreso sigue funcionando.

En una página web, basta con editar la página. En Google Drive, no subas un archivo nuevo cada vez, porque cada archivo tiene su propio enlace: abre el PDF existente, usa la opción para subir una nueva versión y el enlace se mantiene.

Evita los generadores que ofrecen QR «dinámicos» gratis: el código pasa por un servidor suyo y deja de funcionar si la prueba gratuita termina o el servicio cierra. Lo explicamos en detalle en la guía sobre QR estático o dinámico.

Qué tamaño usar en la mesa

Una regla práctica es que el lado del código sea al menos la décima parte de la distancia desde la que se escanea. En una mesa, el cliente escanea a unos 30 o 40 cm, así que el código debería medir de 3 a 4 cm como mínimo. En un cartel en la entrada o en la pared, que se lee desde uno o dos metros, necesita de 10 a 20 cm.

Deja siempre un margen blanco alrededor del código, de al menos cuatro cuadritos del propio código.

Lo que hace que el cliente pida la carta en papel

Los fallos más comunes no son del código, sino de lo que lo rodea:

  • Poca luz en la mesa por la noche: imprime el código en negro sobre fondo blanco, con el máximo contraste.
  • Reflejos: el acrílico y el plastificado brillante reflejan las lámparas justo encima del código. Usa acabado mate.
  • Un PDF pesado: una carta de 15 MB con fotos tarda en abrir con datos móviles. Mantén el archivo por debajo de 2 MB.
  • Ninguna indicación: añade una línea como «Escanea para ver la carta», y debajo el enlace escrito para quien no pueda escanear.
  • El WiFi: si ofreces WiFi, pon al lado un segundo QR para conectarse sin escribir la contraseña.

Pruébalo antes de imprimir todas las mesas

Imprime uno a tamaño real, colócalo en una mesa con la luz de la noche y escanéalo con dos o tres celulares distintos, con datos móviles y no con el WiFi del local. Si la carta abre rápido y se lee sin hacer zoom, el código está listo.

Preguntas frecuentes

¿Necesito pagar una suscripción para tener la carta en QR?

No. Un QR estático que apunta a tu página o a tu PDF es gratuito y no caduca. Solo pagarías por el alojamiento de tu web, si eliges esa opción.

¿Puedo poner el logo del restaurante en el código?

Sí, si es pequeño y el código tiene corrección de errores alta. Prueba la lectura con el código ya impreso.

¿Sigue siendo obligatorio tener la carta en papel?

Conviene tener al menos algunas cartas impresas para quienes no usan celular o se quedan sin batería. El QR complementa la carta, no tiene por qué reemplazarla del todo.

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