Primero, dónde vive la carta
El código QR solo guarda un enlace. Lo que el cliente ve depende de adónde lleva ese enlace, y hay tres opciones habituales:
- Una página de tu web, por ejemplo tudominio.pe/carta. Es la mejor opción: carga rápido, se lee bien en el celular y la cambias cuando quieras.
- Un PDF en Google Drive o un servicio similar. Funciona, pero el PDF tiene que estar pensado para leerse en pantalla vertical, no ser la carta impresa escaneada.
- Tu perfil en una plataforma de reservas o de delivery. Es cómodo, pero la carta depende de esa plataforma.
Cómo cambiar el menú sin cambiar el código
Un QR estático apunta para siempre al mismo enlace. Eso es una ventaja si el enlace es tuyo: cambias lo que hay detrás y el código impreso sigue funcionando.
En una página web, basta con editar la página. En Google Drive, no subas un archivo nuevo cada vez, porque cada archivo tiene su propio enlace: abre el PDF existente, usa la opción para subir una nueva versión y el enlace se mantiene.
Evita los generadores que ofrecen QR «dinámicos» gratis: el código pasa por un servidor suyo y deja de funcionar si la prueba gratuita termina o el servicio cierra. Lo explicamos en detalle en la guía sobre QR estático o dinámico.
Qué tamaño usar en la mesa
Una regla práctica es que el lado del código sea al menos la décima parte de la distancia desde la que se escanea. En una mesa, el cliente escanea a unos 30 o 40 cm, así que el código debería medir de 3 a 4 cm como mínimo. En un cartel en la entrada o en la pared, que se lee desde uno o dos metros, necesita de 10 a 20 cm.
Deja siempre un margen blanco alrededor del código, de al menos cuatro cuadritos del propio código.